
En los niños ayuda a controlar la agresividad canalizando la energía de forma positiva, contribuye al desarrollo del espíritu de superación, autocontrol y autoestima, co-ayuda en la mejora de la seguridad en si mismo y refuerza algunos de los procesos sicológicos superiores como son la concentración, la atención, la memoria el pensamiento abstracto y la percepción espacio-temporal.